El equipo emite impulsos de luz de altísima potencia que se dirigen hacia el pelo pigmentado llegando hasta el folículo (su raíz) eliminándolo. Esto permite una reducción permanente de la densidad y el volúmen del pelo y mejora simultaneamente el aspecto de tu piel.
Este método, al igual que el láser, destruye los pelos que se encuentran en fase de crecimiento (anágena), que en promedio son el 60%, aunque varía según la región del cuerpo. El número de sesiones dependerá, entonces, de la zona a tratar, del color y densidad del pelo y del tipo de piel. En promedio se calculan 6 a 8 sesiones.
Hay que esperar entre 30 y 60 días.
Cualquier zona del cuerpo puede ser tratada, lo importante es que haya pigmento en el pelo.
Lo ideal es llegar a la sesión con un vello de 1 o 2 mm de largo, para eso, conviene rasurarse (no depilarse) 2 - 3 días antes.
La mayoría de los pacientes lo toleran con facilidad.
Desde la primera sesión se evidencia una importante disminución de la fuerza y densidad del pelo.